Detalle del frontal del altar mayor (1711, Pablo Pérez)

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Boletín Parroquial — 13 de abril de 2008

Amenazado de resurrección

Un periodista guatemalteco escribía:

«Dicen que estoy amenazado de muerte. Tal vez. Sea lo que fuere estoy tranquilo, porque si me matan no me quitarán la vida. Me la llevaré conmigo, colgada sobre mi hombro, como un morral de pastor. A quien se mata se le puede quitar todo previamente como, dicen, se hace hoy: "los dedos de la mano, la lengua, la cabeza..."

Se le puede quemar el cuerpo con cigarrillos, se le puede aserrar, destrozar... ¡Todo se le puede hacer! Los que me lean se conmoverán profundamente y con razón. Yo no me conmuevo gran cosa. Porque desde niño, alguien sopló en mis oídos una verdad inconmovible, que es, al mismo tiempo, una invitación a la eternidad: "No temáis a los que puedan matar el cuerpo pero no pueden quitar la vida..."

La vida, la verdadera vida, se ha fortalecido en mí cuando a través de Teilhard de Chardin aprendí a leer el Evangelio. El proceso de la resurrección comienza con la primera arruga que nos sale en la cara; con la primera mancha de vejez que nos sale en las manos; con la primera cana que sorprendemos en nuestra cabeza, un día cualquiera, peinándonos; con el primer suspiro de nostalgia por un mundo que se deslíe y se aleja, de pronto, frente a nuestros ojos.

Dicen que estoy condenado a muerte. A muerte corporal. ¿Quién no está amenazado? Lo estamos todos, desde que nacemos. Porque nacer es un poco sepultarse también.

Amenazado de muerte. ¿Y qué? Si así fuere les perdono anticipadamente. Que mi cruz sea una perfecta geometría de amor, desde la que pueda seguir amando, hablando, escribiendo y haciendo sonreír de vez en cuando a mis hermanos, los hombres. Que estoy amenazado de muerte. Hay en la advertencia un error conceptual. Ni yo ni nadie estamos amenazados de muerte. Estamos amenazados de vida, amenazados de esperanza, amenazados de amor. Estamos equivocados. Los cristianos no estamos amenazados de muerte. Estamos amenazados de resurrección. Porque además de Camino y Verdad, Él es la Vida, aunque esté crucificado en la cumbre del basurero del mundo.»

Renovación de la iluminación exterior de la iglesia

Estos días ha sido totalmente renovada la iluminación exterior de la iglesia (que estaba bastante deteriorada), volviendo a lucir nuestro templo por la noche en toda su belleza.