Bóveda de la capilla de Nuestra Señora del Pópulo (1673)

Conjunto arquitectónico

De la primitiva ermita dedicada a San Blas en el siglo XII que dio origen a la Parroquia de San Pablo no se conserva vestigio alguno ni descripción escrita o representación gráfica, por lo que cualquier intento de definirla no pasaría de ser una mera conjetura. Dada la época en la que se construyó cabe pensar que se tratara de una construcción románica, pero por la rapidez con la que fue erigida tras la reconquista de Zaragoza tal vez fuera, simplemente, una construcción común, incluso carente de ornamentación.

El crecimiento del nuevo barrio que se fue formando a partir de la primera década del siglo XIII en las proximidades de la ermita la convirtió en la iglesia que frecuentaban los habitantes del asentamiento, por lo que resultaba cada vez menor para acoger a los fieles que asistían a los cultos. La constitución de la ermita en Parroquia en 1259 supuso el reconocimiento del rango que ya, de hecho, venía teniendo aquella pequeña iglesia, lo que motivó pocos años después que el propio vecindario acordase derruirla para construir una de mayores dimensiones, en la que los feligreses cupieran con holgura.

Etapas constructivas del edificio

Y así fue. El primer trazado de la iglesia (incluyendo la torre) corresponde en la fotografía aérea a la zona coloreada en rojo, donde puede apreciarse que el templo era de nave única, la cual, aunque algo transformada respecto a la distribución original, conocemos hoy como mayor o central. Tiene unos 100 m de largura por 40 de anchura y algo más de 20 de altura, estando a sus pies la torre-campanario. Esta amplia iglesia de una sola nave se construyó en estilo gótico mudéjar; su ábside, orientado al este, poligonal de cinco lados con ventanas ojivales, es característico de las iglesias góticas de la época. El coro se hallaba entonces en el presbiterio.

Contrafuerte cilíndrico a los pies de la iglesiaLa solidez de la construcción la garantizaban los contrafuertes laterales de unos 5 m de grosor, anchura que tienen los vanos por los que desde finales del siglo XV se puede transitar desde la nave mayor a las norte y sur. En el extremo opuesto al ábside, es decir, en el antiguo muro oeste de cierre, la solidez la proporcionan dos enormes contrafuertes cilíndricos; vistos desde el exterior semejan estar adosados a la torre y ser cisternas para el agua o torretas defensivas, aunque nada más lejos de la realidad: flanquean a la torre pero no están contiguos a ella y no son huecos, sino macizos.

Aun siendo de notable proporciones la iglesia resultó, con el tiempo, de nuevo pequeña para la celebración de los cultos, y para agrandarla se optó por una ingeniosa solución: adicionar dos naves a la mayor, una orientada al norte y la otra al sur. El grueso de tan ambiciosa remodelación culminó hacia finales del siglo XV; para entonces se habían abierto grandes arcos apuntados en los muros de la nave mayor al objeto de comunicarla con las dos que se le habían añadido (la sur casi de doble anchura que la norte), y la iglesia se había convertido en claustral precisamente por incorporarlas.

Esto sucedió porque las nuevas naves se hicieron de mayor longitud que la ocupada en total por el cuerpo de la iglesia y la torre y se unieron por sus extremos formando una estructura (zona coloreada en verde en la fotografía aérea) dentro de la cual quedaron englobadas torre e iglesia ya de forma permanente. La creación de este recinto abovedado, que recorre todo el perímetro del conjunto eclesial, es el Nave central (o mayor) del templomotivo de que tanto en el extremo este como en el oeste existan deambulatorios, identificados como girola por lo que se refiere al que hay tras el ábside o cabecera del templo ―en el extremo este― y claustra baja (aunque, con poca propiedad, se le conoce más como "claustro") al que discurre frente al arranque de la torre ―en el extremo oeste―.

No sería ésta, sin embargo, la última remodelación; en 1569 se inició la construcción del nuevo coro, que dejó de estar en el presbiterio para ocupar el lugar que sigue ocupando en el día de hoy, y esto supuso un cambio de gran envergadura en la morfología de la nave mayor; en el siglo XVII se hicieron de nuevo reformas y ampliaciones en la nave sur (zona coloreada en amarillo en la fotografía aérea); por lo que respecta al siglo XVIII la ampliación más importante consistió en construir una capilla dedicada a San Gregorio Ostiense en el lado este (zona coloreada en azul), que al estar adosada a la iglesia se comunica con ella sólo por el interior, pues carece de puerta que dé a la calle; en la actualidad, y por venerarse en ella a la Virgen de los Dolores, a esta capilla se la conoce más por esta última denominación.

Torre e iglesia a principios del s. XXTorre e iglesia en junio 2008Tras algunos cambios que afectaron fundamentalmente a la ornamentación tanto exterior como interior del edificio realizados en el siglo XIX, la configuración de la iglesia tal y como hoy la contemplamos data de 1979, siendo en buena medida el resultado de las exhaustivas tareas de consolidación y restauración que hubieron de acometerse para afianzar todo el conjunto arquitectónico. Durante dichos trabajos se retiraron, además, la mayoría de elementos decorativos que se habían colocado en la reforma del s. XIX, como los flameros de piedra de la fachada principal de la iglesia o las fajas murales y cresterías neogóticas moldeadas de la nave mayor y sus arcos; de todos ellos sólo se mantuvieron algunos a título testimonial.