Remate superior del retablo mayor (Damián Forment, 1531)

Preguntas frecuentes sobre el Jubileo

¿Qué es un Jubileo?

Para los católicos un Jubileo es la ocasión que nos brinda la Iglesia durante un tiempo especial con el fin de que, mediante la obtención de la Indulgencia Plenaria, nuestras almas queden totalmente limpias de pecado.

El sonido de los cuernos sigue anunciando hoy al pueblo judío las fiestas y celebracionesEl Jubileo católico tiene su origen en el hebreo, del que se habla en el Antiguo Testamento (capítulo 25 del Levítico); se celebraba cada 50 años, anunciándose al pueblo haciendo sonar un cuerno de antílope —yobel, de ahí "jubileo"—. Era un año feliz durante el que se restituía el orden de todas las cosas: los esclavos debían ser liberados, las deudas perdonadas, la tierra dejarse en reposo... En el Evangelio también se alude al jubileo, porque la presencia de Jesús entre nosotros es como un año jubilar; Dios irrumpe en la historia de la humanidad en la persona de Cristo derrochando perdón y misericordia:

«Llegó a Nazartet, donde se había criado. El sábado entró, según su costumbre, en la sinagoga y se levantó a leer. Le entregaron el libro del profeta Isaías, desenrolló el volumen y encontró el pasaje en el que está escrito:

"El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido. Me ha enviado a llevar la buena nueva a los pobres, a anunciar la libertad a los presos, a dar la vista a los ciegos, a liberar a los oprimidos y a proclamar un año de gracia del Señor."

Enrolló el libro, se lo dio al ayudante de la sinagoga y se sentó; todos tenían sus ojos clavados en él; y él comenzó a decirles: Hoy se cumple ante vosotros esta Escritura». (Lc 4, 16-21).

El Jubileo es, pues, un tiempo de gracia y salvación, de júbilo, gozo y alegría, de paz y justicia; un tiempo dedicado a renovar y restaurar la persona, la sociedad, la familia, el grupo, la parroquia, el pueblo de Dios e incluso la creación de tal forma que, quienes lo viven desde el corazón, lo celebran con el deseo sincero de ser más parecidos a lo que Dios quiere que seamos como personas, como parroquia, como sociedad y como Iglesia.

¿El Año Paulino es como el Compostelano, pero dedicado a San Pablo?

Sí y no.

Ambos son Jubileos y en ambos los creyentes podemos obtener la Indulgencia Plenaria pero, además de que su centro espiritual radica en ciudades distintas, se diferencian en que el Año Santo Compostelano es un Jubileo Ordinario (porque se celebra periódicamente siguiendo determinadas pautas de tiempo), mientras que el Año Jubilar Paulino es un Jubileo Extraordinario (es decir, que sólo se celebrará una vez). Los Jubileos Extraordinarios los convoca el Papa para conmemorar hechos muy concretos de gran significación para la Iglesia, como lo es en este caso el bimilenario del nacimiento del Apóstol de los Gentiles.

¿Qué es la Indulgencia Plenaria?

Para comprenderlo mejor veamos primero el efecto tan duradero que tiene el pecado sobre las almas: al cometer un pecado el alma sufre una herida, de una u otra gravedad según sea la del pecado; cuando, arrepentidos, recibimos el Sacramento de la Confesión, Dios nos perdona y la herida sana. Pero en el alma queda una cicatriz que, si no se borra en vida, requerirá purificación en el Purgatorio cuando muramos porque para llegar a la presencia de Dios toda alma debe estar inmaculada. Pues bien, la finalidad de la Indulgencia Plenaria es borrar del alma las cicatrices o huellas dejadas por los pecados ya perdonados para que quede totalmente pura.

¿Quién puede beneficiarse de la Indulgencia Plenaria?

La Santísima Virgen, intercesora de las almas del purgatorio (1754, cantoral del Oficio de Difuntos)La Indulgencia Plenaria puede obtenerse tanto a título personal como para los difuntos (en calidad de sufragio, puesto que por sí mismos no la pueden obtener), pero no para otras personas vivas.

Aplicar la Indulgencia Plenaria a los familiares o amigos que ya han muerto para que sus almas puedan quedar libres, en su caso, de las penas del Purgatorio es una forma excelente de seguir testimoniándoles nuestro amor, además de una gran obra de caridad cristiana. Pero aún podemos ir más lejos. ¿Cómo? Aplicando la Indulgencia a tantas y tantas personas fallecidas que nunca hemos conocido, a las que, quizá, nadie recuerda, pero cuyas almas siguen esperando en el Purgatorio el ansiado encuentro con Dios; basta para ello encomendar al Señor, por intercesión de la Santísima Virgen, que las gracias espirituales de la Indulgencia redunden en beneficio de las almas que Él disponga en su infinita sabiduría.

¿Cómo se consigue la Indulgencia Plenaria?

Para conocimiento de los fieles acerca del modo de ganar la Indulgencia Plenaria en nuestro templo hemos preparado esta hoja informativa:

Indicaciones para ganar el Jubileo en la iglesia de San Pablo de Zaragoza (138 kb)

En dicha hoja hemos resumido, conjugándolas, las últimas normas dictadas por la Penitenciaría Apostólica sobre las Indulgencias (55 kb), las específicas del Año Jubilar Paulino (53 kb) y las establecidas por el Vaticano concretamente para la iglesia de San Pablo (593 kb). De todo ello se deriva que pueden obtener la Indulgencia Plenaria (para sí mismos o para difuntos) los fieles cristianos que, cumpliendo las condiciones indicadas a continuación, lleven a cabo una de las dos obras que también se expresan:

Condiciones —deben cumplirse todas

  1. Tener una disposición interior de sincero arrepentimiento y de desapego absoluto hacia el pecado.
  2. Recibir el sacramento de la Confesión (dado que durante el tiempo jubilar cada persona tiene la posibilidad de obtener varias veces la Indulgencia Plenaria, puede ser suficiente una sola confesión siempre que se permanezca después de ella en estado de gracia; ahora bien, para ganar cada Indulgencia el fiel debe cumplir las demás condiciones y realizar una de las dos obras señaladas más abajo).
  3. Recibir la sagrada Comunión (no es preceptivo, pero sí recomendable, recibirla participando en una celebración eucarística).
  4. Rezar un Padrenuestro y una Avemaría por las intenciones del Papa.
  5. Peregrinar a la Insigne Iglesia Parroquial de San Pablo de Zaragoza.

Se aconseja que tanto la Confesión como la Comunión y la Oración por las intenciones del Papa se efectúen el mismo día que la obra, pero basta con que se lleven a cabo dentro de las tres semanas anteriores o posteriores a su realización.

Portada del librito "Via Pauli", editado por la Parroquia con ocasión del Año Jubilar PaulinoObras —puede optarse por cualquiera de las dos

¿Cuántas veces puede ganarse la Indulgencia Plenaria?

Una vez al día durante todo el tiempo del Jubileo.

Esto significa que en la iglesia de San Pablo, oficialmente declarada sede jubilar del Año Paulino por el Vaticano, cada persona puede llegar a obtener la Indulgencia Plenaria... ¡Hasta 365 veces! (En todos y cada uno de los 365 días que median desde el 29 de junio de 2008 hasta el 29 de junio de 2009, duración del Año Jubilar).

Deseo obtener la Indulgencia Plenaria, pero determinadas circunstancias me impiden peregrinar. ¿Tengo alguna alternativa?

La tienes.

El decreto de la Penitenciaría Apostólica publicado el 10-05-2008 sobre la Indulgencia Plenaria asociada al Año Jubilar Paulino establece que «los fieles impedidos por la enfermedad o por otra causa legítima y relevante, siempre con el corazón desapegado de cualquier pecado y con el propósito de cumplir las condiciones habituales apenas sea posible, podrán lucrar también la indulgencia plenaria, con tal que se unan espiritualmente a una celebración jubilar en honor de San Pablo, ofreciendo a Dios sus oraciones y sus sufrimientos por la unidad de los cristianos».

Coméntale no obstante el tema a tu confesor o director espiritual; él, como conocedor de tus circunstancias personales concretas, es quien mejor te orientará para que puedas obtener la Indulgencia Plenaria del Año Paulino.

¿Cómo se puede celebrar el Año Jubilar Paulino?

La peregrinación en grupo o comunidad es la forma más recomendable de celebrar el Año JubilarAunque comúnmente se dice “ganar el jubileo” o “ganar el Año Jubilar”, en realidad se trata de celebrarlo más que de ganarlo: celebrar que somos mejores, que vamos a poner los medios siendo menos egoístas y más generosos, que vamos a restaurar la tierra, la sociedad, nuestras relaciones y personas para construir un mundo mejor.

Pero esto es muy difícil conseguirlo solos: necesitamos la ayuda de Dios, ponernos en sus manos y tener un encuentro personal con Él más auténtico de lo que lo tenemos. El Año Jubilar es una buena ocasión para empezar a tratar al Señor de tú a tú, como le ocurrió a San Pablo en su conversión. Y necesitamos también la ayuda de los demás; por eso el medio más eficaz es la peregrinación en grupo o comunidad al templo jubilar, en este caso a la Parroquia de San Pablo Apóstol de Zaragoza.