Remate superior del retablo mayor (Damián Forment, 1531)

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Etapa V – Saulo es perseguido por la causa de Jesús

Lectura (Hechos 9,23-30)

Saulo escapa de Damasco (1800, Francisco y Joaquín de Mesa; cancel del atrio mayor)Cuando pasaron bastantes días, los judíos acordaron en consejo matarlo; pero Saulo se enteró de este complot. Custodiaban las puertas de la ciudad día y noche con intención de asesinarlo, pero los discípulos lo descolgaron de noche por la muralla en un cesto.

Cuando llegó a Jerusalén, trató de unirse a los demás discípulos; pero todos lo temían, no creyendo que fuera de verdad discípulo. Entonces Bernabé lo tomó consigo, lo presentó a los apóstoles y les refirió cómo en el camino Saulo había visto al Señor, que le había hablado, y cómo en Damasco había predicado públicamente en el nombre de Jesús. Desde entonces se movía libremente en Jerusalén, hablando con libertad en el nombre del Señor. Hablaba y discutía con los helenistas, los cuales intentaron matarle. Los hermanos, al enterarse, lo llevaron escoltado a Cesarea y le hicieron partir para Tarso.

Meditación

A partir de este momento has sabido lo que es estar en riesgo por Jesús. Te han condenado a muerte, Pablo. Has pasado de ser perseguidor a ser perseguido, de verdugo a víctima. Y es que, como dijo el Maestro, hay que pasar mucho para entrar en el reino de Dios. Ahora tienes que huir para conservar tu vida, pues los judíos de Damasco te consideraban un traidor y querían hacértelo pagar con la vida. ¿Te esperaría el mismo destino que a Jesús? ¿Estarías dispuesto a dar la vida? ¿Es eso lo que Él te pide?

Jesús había anunciado en vida a sus discípulos que serían perseguidos. Si al Maestro lo han perseguido, también lo harán con el discípulo, pues éste no es más que su Maestro.

Señor Jesús, comienzo a sentirme solo. Los creyentes desconfían de mí, y lo tengo bien merecido por todo lo que he hecho antes de conocerte; los judíos me consideran un traidor y quieren matarme. Pero yo te tengo a ti. En ti me refugio, tú eres mi fortaleza. En tu compañía nunca estoy solo; en tu amor no me siento desamparado.

Oración cantada (Oración de San Francisco de Asís)

Haz de mí, Señor, un instrumento de tu paz.
Donde haya odio, que yo ponga el amor;
donde haya ofensa, que yo ponga el perdón.
Haz de mí, Señor, un instrumento de tu paz.